ANDRÉ RIEU, EL MAESTRO DE LA MÚSICA CLÁSICA ‘LIGERA’

André
WSJ Americas Spanish
June 5, 2010
THE WALL STREET JOURNAL

Es vilipendiado por los puristas, pero su gira recaudó US$96 millones en 2009, más que Britney Spears, Coldplay y Metallica

Por John Jurgensen

El sábado pasado se formó una fila de conga en un concierto de música clásica. En un estadio repleto en Viena, el mismo que recibirá a Lady Gaga este año, los espectadores bailaban en los pasillos, agitaban banderas de todo el mundo y trataban de abrirse paso al escenario para llevar flores y vino. Todo esto era por el violinista y director de orquesta holandés André Rieu, quien mostró su dominio del violín con una sonrisa permanente por casi tres horas y siete bis, coronados con una lluvia de globos.

Luciendo un esmoquin azul oscuro y un reloj de cadena de oro, y con una melena que le llega a los hombros, el abuelo rompecorazones dirigió su orquesta de 100 instrumentos a lo largo de un programa de variaciones vertiginosas. Entre canciones, hacía reír al público. “Mi orquesta nunca se enferma”, bromeó cuando un clarinetista estornudó fuerte y una pantalla mostró a un músico que fingía vomitar dentro de una tuba.

Rieu tocó el vals Oro y Plata del compositor húngaro Franz Lehár y luego presentó solemnemente la canción Earth Song de Michael Jackson, cantada por la soprano brasileña Carmen Monarcha y un coro local de niños. Ocasionalmente, hacía una pirueta de 180 grados mientras dirigía la orquesta y llegó a proclamar: “No hay duda de que el mejor público del mundo está en Viena”.

André Rieu hace su entrada en el Wiener Stadthalle, en Viena.

A continuación, llegó el plato fuerte, el vals Danubio Azul. La melodía “arranca a la gente de sus asientos en todo el mundo y me ilusiona ver lo que sucederá esa noche”, dice Rieu. Mientras el vals empezaba lentamente, las parejas empezaron a moverse hacia los pasillos; para el final de la pieza había unas 100 bailando.

Con conciertos como el de Wiener Stadthalle, Rieu recaudó cerca de US$96 millones en su gira el año pasado. Esta cifra lo colocó en el sexto puesto de los artistas con mayores ingresos por recitales en 2009, según un conteo de Billboard, por detrás de U2, Madonna y Bruce Springsteen, y superando a Britney Spears, Coldplay y Metallica. El próximo mes, Rieu llevará su Johann Strauss Orchestra a Estados Unidos, donde cuenta con seguidores pero aún no tiene el estatus del que disfruta en Europa.

El músico conjura lo que denomina el “romance” para un público maduro y en gran parte femenino. A diferencia de los amantes de la música más jóvenes, los seguidores de Rieu no compran muchas camisetas de recuerdo, pero no dudan en llevarse conciertos grabados en DVD y hasta repiten la asistencia a los espectáculos que suelen abrir con la marcha 76 Trombones y cerrar con la Canción de cuna de Brahms.

Rieu se considera un disidente de la música clásica, que, según él, sus fans rechazan como una institución llena de engreídos. Los detractores dicen que “no estoy en línea con otros artistas clásicos. Pero yo no quiero estar en esa línea”, aclara.

Hijo de un director de orquesta holandés, se crió con sus cinco hermanos y hermanas en una familia aficionada a la música. Aprendió violín desde los cinco años y luego estudió en conservatorios de Holanda y Bélgica. Sin embargo, no se sentía feliz en orquestas profesionales, incluida la que dirigía su padre. Su esposa, Marjorie, dice que su esposo “ama la música clásica pero odia la forma en la que se presenta. La atmósfera es demasiado rígida. En la audiencia, no puedes respirar, no puedes toser, todos te miran. Eso es lo que quiso cambiar”.

Pese a forjar su estilo personal de orquesta durante 30 años, su estatus como estrella del género de “música clásica ligera” es más reciente. Los Tres Tenores (José Carreras, Plácido Domingo, Luciano Pavarotti) dieron inicio a esta tendencia durante los años 90. El concepto fue considerado como el redentor de una industria en decadencia, pese a que enfurecía a los puristas porque los maestros se habían desviado de la norma, cantando canciones como El fantasma de la Ópera y Blanca Navidad. Una nueva generación de artistas de “pópera” (la mezcla de pop con ópera), como el tenor italiano Andrea Bocelli, siguió sus pasos.

Últimamente, muchos detractores, aficionados y artistas han empezado a aceptar el género como algo independiente y no como una amenaza para la música clásica tradicional.

Rieu modifica sus temas para que tengan impacto en un estadio, como tocar los valses de Strauss en una octava más alta en su violín y duplicando las partes de viento. Dirige su orquesta y cantantes mientras toca su instrumento, un Stradivarius de 1732.

En una industria musical densamente consolidada, Rieu opera por su cuenta. Sin agentes ni promotores permanentes y poca difusión en la radio, su negocio familiar ha dependido de apariciones televisivas alrededor del mundo. Todo esto allana el camino para organizar intensas giras.

Pese a las opiniones econtradas sobre su impacto sobre la música clásica tradicional, Rieu dice que siente la responsabilidad y el deber de propagar el género, pero bajo sus propias condiciones. “Hay tantas otras cosas en la vida que tocar siete horas al día para dominar Tchaikovsky. Lo podría hacer, pero no quiero”, explica Rieu. “No quiero jugar ese juego”.

—Laura Stevens, en Viena, contribuyó a este artículo
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Publicado em junho 24, 2010, em Noticias, Para practicar español. Adicione o link aos favoritos. Deixe um comentário.

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